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sábado, 12 de mayo de 2012

SEMANA 2: 7 a 13 de Mayo


Considerando la teoría de las Cinco Aulas de Ardizzone, una iniciativa de e-Learning no puede limitarse a ser un curso on-line en el que se desarrollen las actividades típicas de la formación presencial pero en un espacio en el que ni docentes ni alumnos están presentes físicamente. Tampoco puede limitarse a ser un grupo virtual donde el docente motiva y organiza la actividad grupal cooperativa por diversos medios con una “modesta” colaboración de los alumnos.


Toda actividad de e-Learning ha de fijar su horizonte más allá si quiere progresar hacia un nivel 2.0 y optimizar sus resultados. Debe tender hacia la Comunidad de Alumnos o Comunidad de Práctica (CoP) en la que se verifica un alto grado de implicación espontánea y fluida de los alumnos quienes se sienten miembros activos de la comunidad y gestionan su propio aprendizaje. Un entorno comunitario en el que la supervisión pasa a ser una actividad ejercida en un  “segundo plano”.

Y es que sólo cuando un Entorno Virtual de Aprendizaje (EVA) se entiende en este sentido de Comunidad de Práctica, el tutor on-line pasa a ejercer las tareas descritas en la figura 1 como un “primus inter pares”  y se pueden evitar los fracasos asociados habitualmente a la enseñanza virtual.
En un único ecosistema educativo así concebido, el aprendizaje no es e-Teaching sino auténtico e-Learning activo, multidireccional y dinámico. De hecho, una CoP permite crear valor añadido mediante el conocimiento cooperativo o social que se gesta en ellas no a partir de la interacción puntual, sino de una interacción continua y organizada. 
Además, estas CoP son los únicos entornos en que dicho e-aprendizaje puede cumplir los tres “autos” a los que aspira la docencia 2.0 en su forma ideal: autodirigido (objetivos según necesidades personales de formación y desarrollo ); autónomo (horarios, ritmo estudio, materiales...); y autorregulado (reflexión y autoevaluación para redefinir metas o mecanismos de acción).
La interacción es imprescindible en la espiral del conocimiento, para iniciar el proceso de lo tácito a lo explícito y comenzar así los cuatro pasos de la cadena de conversión. Conversión del proceso de aprendizaje desde la adquisición individual de conocimientos hasta la participación periférica legítima. Un proceso en el que el alumno adquiere una nueva identidad al avanzar desde la periferia hacia el centro de manera activa y comprometida, moviéndose entre la espiral del conocimiento y el trabajo cooperativo.

Unas CoP que se crearán a partir de tres elementos: Campo (área del conocimiento hacia la que se enfoca la CoP), Comunidad (agrupación con un liderazgo cooperativo) y Práctica (compartir en el proceso creativo, incidiendo en la conexión emotiva como verdadero garante del mantenimiento del sistema práctico de trabajo).

Una receta en la que las Redes Sociales Online (SRS) son un ingrediente necesario e imprescindible aunque no suficiente. Y es que CoP y SRS no son sinónimos; ambas se comunican por varios canales pero no por ello adquieren la misma identidad.

Las CoP están bien delimitadas; sus integrantes se conocen y manifiestan sensación de pertenencia (en sus tres vertientes: cognitiva, tutorial y presencial) y dicha sensación llega hasta el punto de que son capaces de renunciar a parte de sus intereses personales en aras de una mejor cohesión grupal.
Por su parte, las SRS son difusas; en ellas no todos sus miembros se conocen ni tienen contacto y en su entramado uno se mueve de manera individual. De ahí que la identidad personal sea el primer fruto del ingreso en una red social.

Es decir, las SRS sirven como soporte a las comunidades mientras que éstas se nutren de las primeras

Unas SRS entendidas en un sentido amplio. Su aplicación docente no se limita a las redes sociales basadas en perfiles o las estructuradas a partir de objetos sociales. Su utilidad didáctica también alcanza a los entornos virtuales MUVE. Esas plataformas tecnológicas desarrolladas como soporte a los video-juegos y evolucionadas hasta convertirse en un contexto de interacción social.
Su aplicación pedagógica ha hecho posible que el concepto de Aula Digital hasta el de Entorno Virtual de Aprendizaje Multiusuario (ELV). Un entorno pedagógico 3D en el que se combina la interactividad y el diseño dinámico de los MUVE con el rigor y las herramientas asociadas a una plataforma LMS (ya sea Moodle o Blackboard).
Unos ELV que facilitan la tarea docente sobre todo en Primaria y Secundaria puesto que su concepción y desarrollo se enfocan a los intereses y cualidades de los niños y los adolescentes. Y Reaction Grid o Second Life están ahí para refrendar el éxito de estas iniciativas incluso en educación universitaria.

Y puede que estas MUVE parezcan un simple complemento o un bonito accesorio, pero no podemos olvidar que una de las columnas vertebrales de una red social son aquellos eslabones considerados los más débiles... La fortaleza aparente de los eslabones débiles sustenta la estructura global de la red, configurando esa arquitectura virtual conocida como “jardines amurallados”.

Y es que el e-Learning ha transformado el binomio alumnos-profesores en un trinomio: Profesores, actividades y contenidos de aprendizaje, y alumnos. Y la educación ha pasado de ser un proceso jerárquico vertical (característico de un entorno presencial) a un proceso horizontal
Un proceso en el que los métodos de trabajo -el diseñado por el tutor on-line en el PAT y el personal escogido por el alumno- son capitales en la consecución de las metas fijadas. Unos métodos que deberían adaptarse al ritmo del entorno de aprendizaje. Un aprendizaje en el que la co-autoría de los materiales didácticos, una disciplina más relajada y flexible, una rápida actualización de los materiales se tornan elementos motivadores.
Posiblemente, el uso de las redes sociales como vehículos de transferencia del conocimiento nos permitirá avanzar definitivamente desde el modelo alumno pasivo y receptor hacia el de estudiante activo y “emisor” (o creador).

Ahora bien, independientemente de su tipo, las SRS son un elemento sine qua non en el nuevo modelo pedagógico cooperativo basado en la comunicación social. Un modelo, más allá del constructivismo, que enlaza con la Teoría del Compromiso de Kearsley: Sin compromiso del alumno no puede darse un aprendizaje efectivo. Un “acuerdo” real con tres elementos:
- Relate: Fomentar las actividades cooperativas y gestionar una eficaz tarea en grupos.
- Create: El alumno desarrolla sus proyectos siguiendo principios PBL.
- Donate: El proyecto del estudiante tendrá aplicación real en un grupo de personas u organización.

Esta SRS son herramientas muy útiles en el ámbito educativo porque se han demostrado eficaces en la mejora del rendimiento académico y del desarrollo de habilidades y competencias. Son extraordinarias como recursos para fomentar la motivación y disminuir las ratios de fracasos y abandonos. Son un canal de comunicación diferente que potencia la flexibilidad comunicativa del aula virtual. Permiten que la comunidad educativa se enriquezca tanto con la diversidad cultural como con la generacional. Y a los alumnos se les ofrece la alternativa de establecer relaciones por sí mismos, siguiendo sus “gustos”. Una comunicación radial que les enseña cómo coordinar sus esfuerzos con los de otros. Un trabajo cooperativo que les muestra cómo hacerse responsables de la organización de sus tareas (incluso las tuteladas) para alcanzar los objetivos establecidos. Un uso frecuente de las SRS que favorece la adquisición de habilidades en el manejo de las TIC o recursos de comunicación social y trabajo cooperativo; competencias y habilidades  que complementarán el perfil laboral del alumno y mejorarán su desenvolvimiento en el mundo que gira más allá de las aulas.

En consecuencia, siguiendo el razonamiento utilitarista expuesto al principio de la introducción general de esta reflexión: Como las SRS son útiles y eficaces ¿podemos concluir que también son buenas?

Y al buscar respuesta a esta cuestión, descubrimos que este universo Web 2.0 pese a ser libre y fluido como el viento, al igual que las brujas malvadas que enturbiaban el mundo de Oz, también tiene sus problemas e inconvenientes. Y entre los más importantes y prioritarios de ellos, destacaría dos: Ética y Seguridad.

Un par de rivales para cuya aniquilación será necesario que los tutores enseñen a sus alumnos a usar las redes sociales con fines educativos; que incidan en la necesidad de respetar unas normas éticas y que les hagan entender a sus alumnos la importancia futura de esa identidad digital que van creándose día a día.

Unas actividades complementadas con una formación en valores como el respeto a los demás y a la propiedad ajena ya sea ésta física o intelectual. Y por iniciativas familiares como el acompañamiento digital de nuestros hijos para educarlos en el uso adecuado de dichas redes. 

De hecho, estas SRS son herramientas cuyo potencial educativo si bien se ha explorado, aún no se ha explotado lo suficiente. En un principio, cualquier red podría usarse en el contexto educativo 2.0 como marco en el que desarrollar actividades formativas. En ellas se confrontarían puntos de vista variados y multiculturales, sería posible el contacto inmediato o las actividades asíncronas, etc... 
No obstante, algunas parecen ser más fáciles de adaptar u ofrecer mayor potencial para este tipo de actividades. Twitter, Linkedin, Xing, Facebook o Google+ (con sus famosos “círculos”) estarían en este último grupo.

Y aún faltaría por descubrir los límites de alternativas como las combinaciones de LMS tradicionales con nuevas aplicaciones open-source. Por ejemplo, el binomio Moodle-Elgg. Siendo Elgg una aplicación SRS denominada paisaje de aprendizaje personal que permite crear comunidades activas y otros servicios personales (blogs, páginas de perfil). 

Desde la aparición de las nuevas herramientas y concepciones educativas como Flip Teaching y la educación expandida, los MOOC y ELV o Tiching y eduPunk no hay límites físicos para el aprendizaje. Sin embargo, son muchos los inconvenientes y los obstáculos para su ejecución o implantación real.

Puede que estos medios sean el anticipo del futuro de la educación. No obstante, en muchas actividades formativas a distancia nos encontramos con aulas virtuales sobresaturadas de alumnos en las que es imposible que el tutor on-line ejerza sus actividades correctamente. ¿Cómo afrontar los problemas de motivación y disminuir las ratios de fracaso y abandono en grupos de un centenar de alumnos ya de por sí poco interesados en la materia impartida?
De muy poco habrá servido el adiestramiento de ese tutor en el uso de nuevas herramientas didácticas, redes sociales o técnicas de motivación y comunicación social. Se sentirá desbordado, e impotente, se desmotivará y se conformará con “cumplir” de manera que el problema se convertirá en un círculo vicioso.

Confiemos en que situaciones tan absurdas, y por desgracia tan reales, vayan desapareciendo poco a poco de nuestro panorama educativo como la silueta de un barco fundiéndose en el horizonte. Y así podamos aprovechar hasta el límite los recursos y funcionalidades de esas SRS. Unas herramientas esenciales para alcanzar los fines últimos de la educación expandida: llevar la educación a cualquiera en cualquier lugar y en cualquier momento. Una formación personalizada y diseñada a medida de quien la recibe, que en ciertos aspectos también es quien la genera.
Como se comprueba en iniciativas tan curiosas como los Bancos Comunes de Conocimientos donde sus miembros intercambian experiencias, habilidades o conocimientos de sus vidas, aficiones...

Un modelo activo, social y colaborativo en el que cada vez será más aplicable el principio de los nuevos movimientos de e-Learning según el cual, el aprendizaje no está limitado a las paredes “físicas o virtuales” de una institución educativa sino que se da en cualquier lugar o espacio sin una “cadena de mando” pre-establecida.

Una concepción atrevida que, a mi parecer, exige mucho tanto de los docentes (con las dificultades asociadas a cambiar hábitos “históricos”) como de los alumnos quienes deben ser maduros, independientes y autónomos hasta el punto de saber cuándo decir “Hasta aquí llego. Éste es mi límite”.

El último paso de una escalera que no nos llevará de la Tierra al Cielo como nos cuenta el Génesis que consigue la escalera de Jacob, pero que al menos nos permitirá ascender unos cuantos metros (o kilómetros, cuestión de esfuerzo e interés personal) en el edificio de nuestra dignidad, nuestro conocimiento y nuestra libertad.

Ya nos lo dejó escrito Baudelaire en el poema La voz de sus Flores del mal:

“¡Ten sueños: el sabio no los tiene tan bellos como el loco!”


Muchas gracias por haberme leído.

Rbn

3 comentarios:

  1. Hacia mucho tiempo que no leía un artículo tan interesante sobre el aprendizaje en entornos virtuales. Felicidades. Creo que hay muchísimo contenido en esta serie de post y en especial en este.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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