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domingo, 17 de junio de 2012

Modulo C (Semana 2) Repositorios de Objetos de Aprendizaje


De manera general, un repositorio (más eufónico en su ancestro latino “repositorium”) puede definirse como un “almacén”, compilatorio o recopilación de materiales ya sean estos científicos, institucionales, técnicos, divulgativos, artísticos...

En el caso particular de un Repositorio de Objetos de Aprendizaje (ROA o LOR por sus siglas en inglés) la definición se concreta en:
Espacio virtual en el que se almacenan materiales didácticos multimedia (MDM) etiquetados según un estándar previamente definido y aceptado internacionalmente (Metadatos conforme a norma LOM, Dublin Core o Marc21).
Y además de estos OA, en todo ROA debe habilitarse un motor interno de búsqueda que permita buscar los materiales que nos interesen de una manera fácil, eficiente y personalizada (por autor, título, palabra clave, fecha publicación, categoría de conocimiento, fecha actualización, institución de referencia...).

Así caracterizados, es fácil comprender que estos ROA son una pieza clave para garantizar el cumplimiento de una de las propiedades esenciales de un OA: su reusabilidad.
En estas bases de datos es posible encontrar los recursos y descargarlos, bien directamente o bien a través de vínculos de referencia para que podamos usarlos en nuestras tareas.

Ahora bien, característica imprescindible en estos “almacenes” es que la información esté organizada siguiendo un esquema lógico y coherente con la que sería la organización habitual que haríamos nosotros si tuviéramos que ordenar libros de diferentes temáticas en los anaqueles de nuestras estanterías.
Y unida a esta característica, la necesidad de fijar unos patrones de calidad tanto para los contenidos como para los metadatos asociados de los OA que se van a almacenar.
Sólo así puede asegurarse la funcionalidad de estas bases de datos y convertirlos en unos ROA útiles, eficaces, de bajo coste operativo y “de calidad” que también habrán de cumplir satisfacer otros criterios como son:

1. Antes de aceptar un recurso y almacenarlo en la base de datos, debería evaluarse la calidad de ese objeto para así asegurarse de que el OA propuesto cumple unos estándares mínimos tanto en contenido como en presentación y aspectos técnicos; Y comprobar que sus metadatos asociados también verifican dichos estándares.
Evaluación ésta que también habría de aplicar a cualquier ampliación o renovación del objeto en cuestión. Y evaluación que debería llevarse a cabo mediante un modelo cuantitativo (LORI, FLOE) en una primera fase individual y una segunda etapa cooperativa (simultánea o asíncrona) en la que participan todos los agentes del proceso de aprendizaje (alumnos, profesores, expertos...)

En esta línea, el repositorio Merlot  lleva a cabo una evaluación propia de la calidad de los OA que almacena, incluyendo un "ranking" de objetos valorados. En una escala cuantitativa de 0 a 5, valora tres elementos: Calidad de Contenido, Eficacia Potencial y Facilidad de uso. Y al final, presenta una "nota" promedio para cada objeto.

2. Junto a esta valoración de los OA, debería establecerse un cuestionario específico para evaluar la accesibilidad, funcionalidad y usabilidad del propio repositorio.
En un ROA puede haber muchísima información de calidad pero si no está bien catalogada, se proporcionan motores internos de búsqueda suficientemente detallados y se aplican unos criterios de almacenamiento lógicos y coherentes no servirá absolutamente de nada.

Imaginad una biblioteca con los mejores libros y trabajos escritos durante el siglo XX que los tuviera distribuidos por las estanterías sin criterio o que no tuviera un índice ni detallara los datos esenciales (título, autor, contenido) en una ficha ¿podríamos encontrar algo allí? Quizás sí, pero nos llevaría mucho tiempo...

3. Otro aspecto a tener en cuenta sería que junto con el OA, se descargue un documento en el que se concreten los usos admitidos para ese material (en función de la licencia de uso elegida durante su creación) y se den recomendaciones para un uso eficiente de los mismos.

4. Mantener actualizados los materiales y hacer una revisión periódica de la base de datos para eliminar los que se hayan quedado anticuados, comunicándose con su autor para comentarle que tendría que renovar su OA si quiere que siga publicado en el repositorio.

5. Asegurar el cumplimiento de las normas internacionales sobre protección de creaciones intelectuales, el reconocimiento de la autoría del material, el sostenimiento en el tiempo y garantizar el uso adecuado del mismo. Un aspecto muy importante ya que el “temor” a que te roben el material que tantas horas te ha llevado crear, mantiene apartados de los ROA a muchos investigadores y docentes.

6. Otros elementos a tener en cuenta son:
Descripción detallada e inequívoca de cada OA almacenado (tipo de material, autor, fecha publicación y renovación...), interfaz intuitiva y accesible; sistema de almacenamiento claro y organizado; índice completo y específico estructurado en forma de árbol; anotar la información en al menos dos idiomas (inglés y otro de los más hablados);

Por tanto,
evaluación calidad OA (contenido y metadatos) = material apropiado y bien referenciado
evaluación de calidad de un repositorio = almacenamiento y búsqueda eficientes

Luego,
evaluación calidad OA + calidad repositorio = satisfacción necesidad pedagógica con un consumo óptimo de tiempo y recursos

Y verificar esta igualdad tiene muchas ventajas tanto para alumnos como docentes. Unos beneficios derivados de esos ROAs ágiles y flexibles que refuerzan los propios asociados al uso de OAs de calidad.

Unos ROAs que según la manera en que archivan los materiales pueden clasificarse en:
a) aquellos en los que almacenan OA y metadatos en el mismo sistema
b) aquellos que contienen solo los metadatos de los OA catalogados. Aquí se habilita un enlace al MDM del objeto que está almacenado en otro sistema o repositorio personal o institucional.

Y que atendiendo al contenido de los OA almacenados podrían dividirse en:
a) Generales: En su base de datos hay información de muchos temas de las más variados campos de conocimiento, desde la Medicina hasta la Jardinería, pasando por la Astrofísica o la Gastronomía.
b) Específicos o especializados: Generalmente asociados a instituciones educativas o profesionales en ellos se almacenan elementos formativos de una materia concreta (y de un pequeño conjunto de disciplinas asociadas/relacionadas). Se supone que la calidad de sus contenidos es superior a la de los anteriores ya que la inmensa mayoría de los recursos aquí catalogados, derivan de trabajos académicos.

Pero mucho más interesante y provechoso que estas clasificaciones “técnicas” es el hecho de diferenciar con claridad los ROA de otros “almacenes” virtuales de recursos multimedia: las bibliotecas digitales.

Como esas bibliotecas “físicas” en las que pasamos tantas horas siendo estudiantes -tiempos no tan pasados que ahora revivimos con la savia de la experiencia- en estas bibliotecas se almacenan de forma lógica y ordenada recursos digitales -identificados con metadatos o no-. Unos recursos multimedia que en muchos casos no pueden considerarse OA ya que carecen de finalidad pedagógica, no han sido creados para ser integrados en aulas e-Learning ni tienen por qué ser indivisibles, reutilizables o interoperativos.
Más que ROA, deberían considerarse depósitos virtuales para libros y revistas electrónicas en formatos pdf (o similares) que en el ámbito universitario también acogerían tesis doctorales, trabajos de grado o proyectos de investigación digitalizados.

Ejemplos de grandes bibliotecas digitales internacionales son: ERIC, Library of Congress USA, National Library of Education USA, BNE, BCI, BNF, BIDNAL, The British Library...

Mientras que ejemplos típicos de ROA serían: Merlot, Connexions, SMETE, Agrega, Iconex LOR, VCILT LOR, Alejandria, Universia, Ariadne, ITE...

Un caso particular de ROA, muy importante -en mi opinión- por la universalidad de su aplicación (llega a cualquier en cualesquiera ciudades o países) y por ofrecer un acceso gratuito a recursos formativos de calidad, son los Repositorios de Recursos Educativos Abiertos (OER, siguiendo su denominación inglesa: Open Educational Resources).

Los materiales almacenados en estos repositorios tienen una clara finalidad educativa -ya en su nombre nos lo anuncia- y aunque no todos cumplan estrictamente con los requisitos/características sí pueden acogerse a arroparse bajo una definición flexible de Objeto de Aprendizaje.

Entre los OER más interesantes que he visitado destacaría: Commons OER, SAVIA, CEACS, GUNI, IE-Workin Papers, e-Print UCM, GREDOS, RODIN, ORO, QMRO, e-Print UPC, TLRP, e-Space Manchester University, OpenCourseWare del MIT, Coursera, OERu,

Por otra parte, si los OA no son el tema más popular en los mentideros docentes, si nos referimos a ROA entonces nos damos cuenta del gran desconocimiento que hay sobre ellos. Situación muy diferente si el tema de la conversación son las bibliotecas digitales, ya que estos “almacenes del saber” son populares y muy conocidas.

Sin embargo, los repositorios de OA no se publicitan tanto como debieran. Conozco compañeros que jamás habían oído hablar de ellos... o si han oído sobre ellos, tienen una idea bastante difusa de qué son y más aún sobre cuál puede ser su utilidad (y por tanto, la de sus materiales). De hecho, muchos no se plantearían colgar allí ninguno de los recursos que crean porque no están seguros de para qué se usará su información.

Hay cierta desconfianza hacia estos almacenes virtuales, seguramente por el desconocimiento antes mencionado, asociada a la percepción dudosa que se tiene de la manera en que se almacenan los OAs en ellos.

De hecho, muchos profesionales prefieren colgar los materiales que crean en su propio blog. Por un lado porque así aseguran que cuando lo descarguen/usen se sabrá que es suyo el material. Y por otro lado, porque así creen facilitar la tarea de búsqueda a los usuarios. Si alguien ha descargado un material una vez y le convencieron su calidad y sus contenidos, recurrirá de nuevo a los recursos. Al hacer un seguimiento personal del blog, sabrá cuando ha sido actualizado y por tanto, sabrá cuando hay nuevos OAs disponibles. Mayor ahorro de tiempo de búsqueda es imposible.


Y habiendo caracterizado los ROA, sus ventajas, su difusión y su uso, brota entre nosotros -como  edelweiss entre las primeras nieves primaverales- una pregunta relacionada con la que nos planteamos planteada en el espacio OA:

¿Compensa la relación tiempo - esfuerzo en la búsqueda y recuperación de objetos digitales en repositorios?

En primer lugar, comentar que la probabilidad de encontrar un determinado OA depende de cuáles sean sus metadatos y que estos se hayan adaptado a las directrices de algún estándar de los comentados en la primera aportación de esta serie OA.
Y añadir que debemos ser cuidadosos con los términos o referencias que introducimos en los buscadores internos de los ROA para que así podamos conseguir resultados adecuados a nuestras necesidades e intenciones.

Dicho esto, mi respuesta a la pregunta “edelweiss” se distribuye entre dos aspectos complementarios:
  • Primero, la especificidad del tema sobre el que buscamos y
  • Segundo, el tipo de repositorio en el que estemos.
a) Sobre lo específico del tema:
Si se trata de un asunto muy concreto sobre el que poca gente investiga entonces es más que probable que resulte mucho más eficiente crearte tú mismo los OAs que necesites para tu trabajo docente.
Ahora bien, si se trata de algo genérico o un tema de amplia difusión entonces es posible encontrar una gran cantidad de recursos sin emplear demasiado tiempo. Al menos, no tanto como te haría falta para crear tú esos materiales con un proceso básico de diseño (búsqueda de información, síntesis y adaptación a su finalidad pedagógica, creación de contenidos e inclusión de metadatos).

b) Sobre el tipo y características del repositorio:
En repositorios de carácter general es fácil encontrar OAs de calidad sobre temas bien conocidos o populares. Ahora bien, el consumo de tiempo dependerá -y enlazo con la aportación que escribí ayer sobre evaluación de calidad de repositorios OA al hilo del comentario de MJ- de la manera en que los recursos estén organizados en dicho almacén. Si el sistema de organización es adecuado y de calidad, entonces la búsqueda será eficiente y el consumo de tiempo será óptimo. En caso contrario, sería como necesitar dos horas en una biblioteca para encontrar un ejemplar de El Quijote.

Para repositorios especializados en una (o varias) áreas de conocimientos creo que la búsqueda de materiales de esas ramas sería eficiente. Y puesto que serían bien conocidos entre los profesionales de esos temas, habría abundancia de recursos siendo sencillo encontrar material de calidad sin consumir mucho tiempo en la búsqueda..

Comentado esto, añadir que el hecho de que un OA sea concebido como objeto reutilizable y conjunto cerrado al mismo tiempo es, en mi opinión, uno de los círculos viciosos de su reusabilidad. 
¿Es posible incorporar un elemento subjetivo concebido con ciertos objetivos y unos destinatarios concretos directamente en un esquema-entorno diferente? ¿Cómo podrá amoldarse a las necesidades específicas del nuevo entorno? ¿Será mejor emplearlo como fuente de inspiración o guía en nuestras creaciones personales? ¿Se podrán potenciar las analogías y minimizar las diferencias para cumplir objetivos didácticos distintos? Éstas son algunas de las preguntas de difícil respuesta que me planteo en voz alta al reflexionar sobre este círculo vicioso.

Y no me gustaría cerrar esta aportación sin comentar que si bien el desarrollo de los repositos digitales educativos fue muy lenta en el primer lustro del siglo, desde 2008 el crecimiento ha sido bastante más rápido. En Europa se ha debido sobre todo a la creación del Open eLearning Content Observatory Services (Olcos), enmarcado en el programa de e-learning de la Unión Europea, y uno de cuyos principales objetivos es promover el uso de repositorios educativos.

Muchas gracias.

domingo, 10 de junio de 2012

Modulo C (Semana 1) Objetos Aprendizaje (2ª parte)


En esta segunda parte de mi aportación, me centraré en la estructura externa de los Objetos de Aprendizaje, esto es, en los metadatos.
Los metadatos son las características o atributos exteriores de los OA que permiten identificarlos con precisión y rapidez. Por tanto, los metadatos son esenciales puesto que gracias a ellos pueden crearse índices en los documentos generados y etiquetas HTML o XML que facilitan la tarea de búsqueda en las enormes bases de datos en las que se almacena la información descriptiva de los diversos OAs. Evitan tener que buscar en el texto completo del documento y concentrar el buscador en dichas "palabras clave". De este modo, es más ágil, sencillo y exacto encontrar la información.

Así las principales  ventajas de su uso serían:
  • permiten efectuar diferentes búsquedas simultáneas de una manera más sencilla,
  • disminuyen el tráfico en la red,
  • difunden la información entre un público más heterogéneo y extienden su uso,
  • evitan las incompatibilidades por idioma, diferencias de criterios clasificatorios...
  • dan la posibilidad de establecer restricciones legales de uso y control de acceso,
  • facilitan la creación de vínculos entre ficheros o registros ya existentes,
  • aportan flexibilidad a la catalogación y organización del material,
  • aumentan la visibilidad de un sitio web y refuerzan la recuperabilidad y la estabilidad del mismo,
  • permiten la automatización de procesos en su creación y la adición automática de información que mejore cualitativamente nuestras páginas.

Estos metadatos, se pueden generar mediante aplicaciones informáticas, que pueden ser opensource o no, nque también nos permiten publicarlos en un servicio de catálogo mediante un procedimiento bastante intuitivo. Unos metadatos que se pueden agrupar en cinco tipos o categorías principales:
  1. Descriptivos: Permiten identificar recursos de información y facilitan la búsqueda y la diferenciación de dichos recursos.
  2. Administrativos: Relacionados con el control de acceso, la gestión a largo y corto plazo o el control de calidad.
  3. Técnicos o estructurales: Mejoran la navegación en los sitios Web y hacen más atractiva y eficaz la presentación de los mismos.
  4. De uso: Aportan lógica a los procedimientos de uso de los recursos
  5. De conservación: Almacenamiento coherente y organizado de los recursos.

Si tuviera que elegir una característica esencial de un sistema de metadatos, sin lugar a dudas escogería: la interoperabilidad con otros sistemas compatibles. Su “habilidad” para operar conjuntamente en las bases de datos, dependerá en gran medida del nivel de compatibilidad de sus elementos.

Por ello, para minimizar conflictos de uso, permitir la regulación normativa y maximizar la flexibilidad operativa y las interrelaciones se han desarrollado estándares internacionales para diseñar y estructurar los sistemas de metadatos; y por extensión, los Objetos de Aprendizaje.

Dichos estándares normativos se orientan hacia cuatro objetivos:
  1. Durabilidad: Anticipar la obsolescencia de los contenidos de aprendizaje.
  2. Accesibilidad: Sencillo acceso y continuo seguimiento
  3. Interoperabilidad: Los contenidos se intercambian sin problemas entre diferentes plataformas de aprendizaje.
  4. Reusabilidad: Se pueden reutilizar en distintas LMS y con herramientas diferentes.

Unos objetivos que pueden lograrse a través de cualquier de los cinco estándares más habituales en el campo de los metadatos educativos:
  • El primero, y estándar de referencia por excelencia, es el LOM (Learning Object Metadata) del IEEE ((Institute of Electrical and Electronics Engineers).
  • El segundo, el Núcleo de Dublín (Dublin Core).
  • MARC 21 (Machine Readable Cataloging) es el tercero,
  • el cuarto, es el modelo SCORM (Sharable Content Object Reference Model) o Modelo de Referencia de Objetos de Contenido Compartido, y
  • el quinto, el nuevo estándar ISO/IEC 19788 Metadata Learning Resource (MLR). cuya primera parte se ha publicado, estando el resto de la norma en fase de redacción.

En definitiva, los Metadatos pueden considerarse un “maquillaje informático” que transforma la apariencia de los Objetos de Aprendizaje convirtiéndolos en objetos de deseo de una multitud de repositorios ;-)

Muchas gracias.

Modulo C (Semana 1) Objetos de Aprendizaje (1ª parte)



Quiero abrir esta primera parte de mi aportación-síntesis sobre Objetos de Aprendizaje (OA) y Metadatos, puntualizando  que no todo recurso didáctico, aun a pesar de cumplir con sus objetivos formativos y estar diseñado con rigor científico, puede considerarse Objeto de Aprendizaje.
Para que un MDM pueda denominarse OA es imprescindible que disponga de una estructura de información externa. Es decir, que contenga metadatos. Sólo a través de ellos será posible referenciar ese contenido digital y lograr que los dispositivos tecnológicos puedan identificarlo, almacenarlo y así sea posible la reutilización real de los materiales. Una recuperabilidad que deberá ser lo más exacta posible. Por lo tanto,

Objeto Aprendizaje = MDM + Metadatos

Concretado este punto, añadir que los OA se enmarcan en la filosofía de desarrollo de software denominada Programación orientada a Objetos. Por tanto, son herramientas tecnológicas que el alumno o el docente emplean para aumentar la eficacia del aprendizaje.


Las características principales de estos OAs son:
-Formato digital
-Propósito pedagógico
-Contenido interactivo
-Es indivisible e independiente de otros objetos de aprendizaje
-Es reutilizable en contextos educativos distintos

Así, cada OA es una unidad autónoma con entidad propia que puede enlazarse con otras unidades para formar una entidad superior como puede ser un curso on-line.

Muchas son las ventajas derivadas del uso de OA en las actividades formativas tanto desde el punto de vista del profesor como del estudiante.

A) Para los profesores:
  • Amplia el abanico de itinerarios formativos para conseguir los objetivos de aprendizaje fijados.
  • Conoce información procedente de lugares con diferentes estándares educativos, mentalidades y estilos de vida y enseñanza.
  • Disponen de materiales para establecer contextos o marcos de referencia en los que pueden incluir sus propios OA.
  • Hacen patente a los alumnos que sus opiniones son tenidas en cuenta.
  • Consiguen que sus MDM se adapten fácilmente a los nuevos entornos tecnológicos de aprendizaje y que puedan ser usados (corregidos y mejorados) por personas de cualquier punto del planeta.
  • Reciben feedback de su trabajo desde lugares muy alejados de su entorno socio-laboral.
  • Compartir siempre tiene beneficios para quien lo hace.

B) Para los alumnos:
  • personalizan su aprendizaje en función de sus gustos, necesidades, intereses y estilos de aprendizaje.
  • Pueden encontrar en todo momento información pertinente sobre los temas que están estudiando.
  • Amplían su visión personal sobre el tema tratado
  • Ven potenciado su pensamiento crítico y su capacidad de síntesis gracias al debate constructivo y al fructífero contraste de ideas
  • Pueden crearse rápidamente y con criterio su propio repositorio personal con materiales que les servirán para desarrollar las actividades planteadas en el curso/unidad.

Ahora bien, no todo son ventajas. También hay problemas asociados con la reutilización de OAs. El primero y uno de los más importantes, es la dualidad ¿reutilización directa o creación?

Para responder a ello, primero debe tenerse en cuenta que el  uso educativo de  "complementos" tecnológicos como los OA debe abordarse desde el compromiso pedagógico responsable y la dedicación. Tenemos que evitar que el continente informático nos abrume y nos haga olvidar la esencialidad de su contenido y verdadera razón de ser de su existencia.

Dicho esto, añadir que en mi opinión, la estandarización de ciertos elementos procedimentales o dinámicas de trabajo pueden ser tan favorables para la educación como la normalización de productos y trabajo lo fue para la producción industrial en la Inglaterra del siglo XIX.
  • Primero porque permiten ahorrar tiempo en el diseño del material.
  • Segundo, porque favorecen la adaptación tanto de alumnos como de profesores a entornos diferentes, aumentando así la movilidad.
  • Tercero porque facilitan la transferencia del conocimiento y su adaptabilidad.
  • Cuarto porque hacen más eficiente el proceso de aprendizaje, optimizando el uso de recursos.
  • Y quinto porque el concepto de reutilización de OA desde los repositorios no debería centrarse tanto en el contenido particular (que por fuerza habrá de ser específico) como en el uso de contenidos más generales de uso común.
Por ejemplo, si se trabaja el tema de la Guerra Civil Española, habrá que crear un contenido concreto para explicar la Batalla del Ebro pero si se quiere situar al alumno en el contexto socio-histórico-político de la segunda-tercera décadas del siglo XX podrá recurrirse perfectamente a un repositorio de OA sobre el tema.

Ahora bien, en el campo de las habilidades complementarias del aprendizaje (pensamiento crítico y reflexivo, capacidad de cálculo, perspectiva espacial...) comunes y compartidas por las diversas ramas del conocimiento sí creo que sea posible una reutilización directa de los OA.

El segundo problema es el relativo a la evaluación de los OAs. Es necesario, desarrollar un  sistema en el que se evalúe la calidad y se gestionen los OA involucrando a todos los agentes -profesores, "expertos" y alumnos- a través de una sucesión de etapas cíclicas.
Los alumnos evaluarán siguiendo sus criterios y los profesores/expertos re-evaluarán complementando así el feedback inicial. Una retroalimentación que se usa para mejorar las debilidades pedagógicas detectadas.

Además será necesario que se separen la evaluación de contenidos y la valoración de la presentación del OA y recurrir a  factores de ponderación para reflejar la diferente importancia relativa de cada categoría de criterios considerada en la evaluación.

El tercer problema que quería mencionar es que en muchos casos, la creación de OAs pueden verse como una "carga extra" en la ya de por sí complicada profesión docente. No obstante, si anteponemos los intereses formativos de nuestros alumnos y nos complacemos con el trabajo bien hecho y los frutos que en su futuro dará el árbol de nuestro "sacrificio" nos sentiremos suficientemente recompensados por soportar ese "peso adicional".

Además, con una buena disposición personal hacia las innovaciones tecnológicas educativas, cierta habilidad en su manejo, algo de interés didáctico, unas gotas de curiosidad creativa y muchas ganas de trabajar para particularizar su uso... es más que suficiente para que un docente aproveche el potencial educativo de estos recursos y contribuya a su resurrección si es que alguna vez han llegado a fallecer como parecía anunciar hace algún tiempo su creador David Wiley...

Un trabajo de diseño que contribuirá a mejorar la formación no sólo de nuestros alumnos sino también de todos aquellos con los que compartamos nuestros " OA personales" desde los repositorios de OA. Así nos convertiremos en una araña más que teje unos centímetros más de la telaraña educativa.

En definitiva, el equilibrio en el uso de una u otra opción vendrá dado por el principio de eficiencia tanto en el uso del tiempo como de los recursos. Y por el grado de profundidad con el que queramos tratar el tema, nuestra disponibilidad, los intereses y necesidades formativas de nuestros estudiantes y la importancia del tema en el currículo formativo. Una vez más, el estagirita tenía razón: “En la medida reside la virtud”.

Muchas gracias.

sábado, 12 de mayo de 2012

SEMANA 2: 7 a 13 de Mayo


Considerando la teoría de las Cinco Aulas de Ardizzone, una iniciativa de e-Learning no puede limitarse a ser un curso on-line en el que se desarrollen las actividades típicas de la formación presencial pero en un espacio en el que ni docentes ni alumnos están presentes físicamente. Tampoco puede limitarse a ser un grupo virtual donde el docente motiva y organiza la actividad grupal cooperativa por diversos medios con una “modesta” colaboración de los alumnos.


Toda actividad de e-Learning ha de fijar su horizonte más allá si quiere progresar hacia un nivel 2.0 y optimizar sus resultados. Debe tender hacia la Comunidad de Alumnos o Comunidad de Práctica (CoP) en la que se verifica un alto grado de implicación espontánea y fluida de los alumnos quienes se sienten miembros activos de la comunidad y gestionan su propio aprendizaje. Un entorno comunitario en el que la supervisión pasa a ser una actividad ejercida en un  “segundo plano”.

Y es que sólo cuando un Entorno Virtual de Aprendizaje (EVA) se entiende en este sentido de Comunidad de Práctica, el tutor on-line pasa a ejercer las tareas descritas en la figura 1 como un “primus inter pares”  y se pueden evitar los fracasos asociados habitualmente a la enseñanza virtual.
En un único ecosistema educativo así concebido, el aprendizaje no es e-Teaching sino auténtico e-Learning activo, multidireccional y dinámico. De hecho, una CoP permite crear valor añadido mediante el conocimiento cooperativo o social que se gesta en ellas no a partir de la interacción puntual, sino de una interacción continua y organizada. 
Además, estas CoP son los únicos entornos en que dicho e-aprendizaje puede cumplir los tres “autos” a los que aspira la docencia 2.0 en su forma ideal: autodirigido (objetivos según necesidades personales de formación y desarrollo ); autónomo (horarios, ritmo estudio, materiales...); y autorregulado (reflexión y autoevaluación para redefinir metas o mecanismos de acción).
La interacción es imprescindible en la espiral del conocimiento, para iniciar el proceso de lo tácito a lo explícito y comenzar así los cuatro pasos de la cadena de conversión. Conversión del proceso de aprendizaje desde la adquisición individual de conocimientos hasta la participación periférica legítima. Un proceso en el que el alumno adquiere una nueva identidad al avanzar desde la periferia hacia el centro de manera activa y comprometida, moviéndose entre la espiral del conocimiento y el trabajo cooperativo.

Unas CoP que se crearán a partir de tres elementos: Campo (área del conocimiento hacia la que se enfoca la CoP), Comunidad (agrupación con un liderazgo cooperativo) y Práctica (compartir en el proceso creativo, incidiendo en la conexión emotiva como verdadero garante del mantenimiento del sistema práctico de trabajo).

Una receta en la que las Redes Sociales Online (SRS) son un ingrediente necesario e imprescindible aunque no suficiente. Y es que CoP y SRS no son sinónimos; ambas se comunican por varios canales pero no por ello adquieren la misma identidad.

Las CoP están bien delimitadas; sus integrantes se conocen y manifiestan sensación de pertenencia (en sus tres vertientes: cognitiva, tutorial y presencial) y dicha sensación llega hasta el punto de que son capaces de renunciar a parte de sus intereses personales en aras de una mejor cohesión grupal.
Por su parte, las SRS son difusas; en ellas no todos sus miembros se conocen ni tienen contacto y en su entramado uno se mueve de manera individual. De ahí que la identidad personal sea el primer fruto del ingreso en una red social.

Es decir, las SRS sirven como soporte a las comunidades mientras que éstas se nutren de las primeras

Unas SRS entendidas en un sentido amplio. Su aplicación docente no se limita a las redes sociales basadas en perfiles o las estructuradas a partir de objetos sociales. Su utilidad didáctica también alcanza a los entornos virtuales MUVE. Esas plataformas tecnológicas desarrolladas como soporte a los video-juegos y evolucionadas hasta convertirse en un contexto de interacción social.
Su aplicación pedagógica ha hecho posible que el concepto de Aula Digital hasta el de Entorno Virtual de Aprendizaje Multiusuario (ELV). Un entorno pedagógico 3D en el que se combina la interactividad y el diseño dinámico de los MUVE con el rigor y las herramientas asociadas a una plataforma LMS (ya sea Moodle o Blackboard).
Unos ELV que facilitan la tarea docente sobre todo en Primaria y Secundaria puesto que su concepción y desarrollo se enfocan a los intereses y cualidades de los niños y los adolescentes. Y Reaction Grid o Second Life están ahí para refrendar el éxito de estas iniciativas incluso en educación universitaria.

Y puede que estas MUVE parezcan un simple complemento o un bonito accesorio, pero no podemos olvidar que una de las columnas vertebrales de una red social son aquellos eslabones considerados los más débiles... La fortaleza aparente de los eslabones débiles sustenta la estructura global de la red, configurando esa arquitectura virtual conocida como “jardines amurallados”.

Y es que el e-Learning ha transformado el binomio alumnos-profesores en un trinomio: Profesores, actividades y contenidos de aprendizaje, y alumnos. Y la educación ha pasado de ser un proceso jerárquico vertical (característico de un entorno presencial) a un proceso horizontal
Un proceso en el que los métodos de trabajo -el diseñado por el tutor on-line en el PAT y el personal escogido por el alumno- son capitales en la consecución de las metas fijadas. Unos métodos que deberían adaptarse al ritmo del entorno de aprendizaje. Un aprendizaje en el que la co-autoría de los materiales didácticos, una disciplina más relajada y flexible, una rápida actualización de los materiales se tornan elementos motivadores.
Posiblemente, el uso de las redes sociales como vehículos de transferencia del conocimiento nos permitirá avanzar definitivamente desde el modelo alumno pasivo y receptor hacia el de estudiante activo y “emisor” (o creador).

Ahora bien, independientemente de su tipo, las SRS son un elemento sine qua non en el nuevo modelo pedagógico cooperativo basado en la comunicación social. Un modelo, más allá del constructivismo, que enlaza con la Teoría del Compromiso de Kearsley: Sin compromiso del alumno no puede darse un aprendizaje efectivo. Un “acuerdo” real con tres elementos:
- Relate: Fomentar las actividades cooperativas y gestionar una eficaz tarea en grupos.
- Create: El alumno desarrolla sus proyectos siguiendo principios PBL.
- Donate: El proyecto del estudiante tendrá aplicación real en un grupo de personas u organización.

Esta SRS son herramientas muy útiles en el ámbito educativo porque se han demostrado eficaces en la mejora del rendimiento académico y del desarrollo de habilidades y competencias. Son extraordinarias como recursos para fomentar la motivación y disminuir las ratios de fracasos y abandonos. Son un canal de comunicación diferente que potencia la flexibilidad comunicativa del aula virtual. Permiten que la comunidad educativa se enriquezca tanto con la diversidad cultural como con la generacional. Y a los alumnos se les ofrece la alternativa de establecer relaciones por sí mismos, siguiendo sus “gustos”. Una comunicación radial que les enseña cómo coordinar sus esfuerzos con los de otros. Un trabajo cooperativo que les muestra cómo hacerse responsables de la organización de sus tareas (incluso las tuteladas) para alcanzar los objetivos establecidos. Un uso frecuente de las SRS que favorece la adquisición de habilidades en el manejo de las TIC o recursos de comunicación social y trabajo cooperativo; competencias y habilidades  que complementarán el perfil laboral del alumno y mejorarán su desenvolvimiento en el mundo que gira más allá de las aulas.

En consecuencia, siguiendo el razonamiento utilitarista expuesto al principio de la introducción general de esta reflexión: Como las SRS son útiles y eficaces ¿podemos concluir que también son buenas?

Y al buscar respuesta a esta cuestión, descubrimos que este universo Web 2.0 pese a ser libre y fluido como el viento, al igual que las brujas malvadas que enturbiaban el mundo de Oz, también tiene sus problemas e inconvenientes. Y entre los más importantes y prioritarios de ellos, destacaría dos: Ética y Seguridad.

Un par de rivales para cuya aniquilación será necesario que los tutores enseñen a sus alumnos a usar las redes sociales con fines educativos; que incidan en la necesidad de respetar unas normas éticas y que les hagan entender a sus alumnos la importancia futura de esa identidad digital que van creándose día a día.

Unas actividades complementadas con una formación en valores como el respeto a los demás y a la propiedad ajena ya sea ésta física o intelectual. Y por iniciativas familiares como el acompañamiento digital de nuestros hijos para educarlos en el uso adecuado de dichas redes. 

De hecho, estas SRS son herramientas cuyo potencial educativo si bien se ha explorado, aún no se ha explotado lo suficiente. En un principio, cualquier red podría usarse en el contexto educativo 2.0 como marco en el que desarrollar actividades formativas. En ellas se confrontarían puntos de vista variados y multiculturales, sería posible el contacto inmediato o las actividades asíncronas, etc... 
No obstante, algunas parecen ser más fáciles de adaptar u ofrecer mayor potencial para este tipo de actividades. Twitter, Linkedin, Xing, Facebook o Google+ (con sus famosos “círculos”) estarían en este último grupo.

Y aún faltaría por descubrir los límites de alternativas como las combinaciones de LMS tradicionales con nuevas aplicaciones open-source. Por ejemplo, el binomio Moodle-Elgg. Siendo Elgg una aplicación SRS denominada paisaje de aprendizaje personal que permite crear comunidades activas y otros servicios personales (blogs, páginas de perfil). 

Desde la aparición de las nuevas herramientas y concepciones educativas como Flip Teaching y la educación expandida, los MOOC y ELV o Tiching y eduPunk no hay límites físicos para el aprendizaje. Sin embargo, son muchos los inconvenientes y los obstáculos para su ejecución o implantación real.

Puede que estos medios sean el anticipo del futuro de la educación. No obstante, en muchas actividades formativas a distancia nos encontramos con aulas virtuales sobresaturadas de alumnos en las que es imposible que el tutor on-line ejerza sus actividades correctamente. ¿Cómo afrontar los problemas de motivación y disminuir las ratios de fracaso y abandono en grupos de un centenar de alumnos ya de por sí poco interesados en la materia impartida?
De muy poco habrá servido el adiestramiento de ese tutor en el uso de nuevas herramientas didácticas, redes sociales o técnicas de motivación y comunicación social. Se sentirá desbordado, e impotente, se desmotivará y se conformará con “cumplir” de manera que el problema se convertirá en un círculo vicioso.

Confiemos en que situaciones tan absurdas, y por desgracia tan reales, vayan desapareciendo poco a poco de nuestro panorama educativo como la silueta de un barco fundiéndose en el horizonte. Y así podamos aprovechar hasta el límite los recursos y funcionalidades de esas SRS. Unas herramientas esenciales para alcanzar los fines últimos de la educación expandida: llevar la educación a cualquiera en cualquier lugar y en cualquier momento. Una formación personalizada y diseñada a medida de quien la recibe, que en ciertos aspectos también es quien la genera.
Como se comprueba en iniciativas tan curiosas como los Bancos Comunes de Conocimientos donde sus miembros intercambian experiencias, habilidades o conocimientos de sus vidas, aficiones...

Un modelo activo, social y colaborativo en el que cada vez será más aplicable el principio de los nuevos movimientos de e-Learning según el cual, el aprendizaje no está limitado a las paredes “físicas o virtuales” de una institución educativa sino que se da en cualquier lugar o espacio sin una “cadena de mando” pre-establecida.

Una concepción atrevida que, a mi parecer, exige mucho tanto de los docentes (con las dificultades asociadas a cambiar hábitos “históricos”) como de los alumnos quienes deben ser maduros, independientes y autónomos hasta el punto de saber cuándo decir “Hasta aquí llego. Éste es mi límite”.

El último paso de una escalera que no nos llevará de la Tierra al Cielo como nos cuenta el Génesis que consigue la escalera de Jacob, pero que al menos nos permitirá ascender unos cuantos metros (o kilómetros, cuestión de esfuerzo e interés personal) en el edificio de nuestra dignidad, nuestro conocimiento y nuestra libertad.

Ya nos lo dejó escrito Baudelaire en el poema La voz de sus Flores del mal:

“¡Ten sueños: el sabio no los tiene tan bellos como el loco!”


Muchas gracias por haberme leído.

Rbn

SEMANA 1: 30 Abril-6 Mayo



En los primeros tiempos del e-Learning, hablar sobre tutores on-line era como hablar sobre linces ibéricos o kiwis neozelandeses. Eran especies en extinción. Por aquel entonces (poco más de quince años atrás) se creía que el progreso ultrasónico de las herramientas tecnológicas acabaría en poco tiempo con la necesidad de mantener el factor humano en los procesos de aprendizaje a distancia. 


Los subsiguientes y repetitivos fracasos obligaron a reorientar la proa del navío educativo hacia el puerto del tutor on-line como intermediario entre herramientas y estudiantes. 

Un viraje que permitió redescubrir que la formación eficaz es un proceso esencialmente humano en el que se construye un universo a partir de la información. Y en modo alguno es un proceso mecánico construido alrededor de esta última.
Esta nueva ruta tampoco fue demasiado afortunado . Al malinterpretarlo, las tareas “típicas” o propias de la función docente quedaron prácticamente anuladas, y el tutor actuaba como un mero“animador” o estímulo del aula virtual.
Los resultados negativos de esta nueva versión de docente e-learning, obligaron a subir de nuevo al puente de mando. Y ante la carta de navegación debatir qué rumbo seguir hasta darse cuenta de que la herramienta formativa es un medio de transmisión y no un fin en sí misma. Es un elemento neutro del ecosistema formativo virtual. Por muy buena que sea, ella sola no logrará construir una sociedad de aprendizaje. El diseño y la planificación son más importantes que las herramientas.
Pues bien, con estos principios en mente se decidió un tercer y definitivo golpe de timón que situó el navío en la trayectoria adecuada; aquella cuyas coordenadas finales son: 

Content Curator + Community Manager = Tutor on-line

Esta ecuación es la manera más breve y completa de exponer el que -en mi opinión- es el perfil “ideal” de un tutor on-line. Un engranaje clave e imprescindible del reloj del aprendizaje virtual cuyo perfecto funcionamiento dependerá de la medida en que esta persona acumule y sepa cultivar las competencias y habilidades que podéis ver en la figura 1 [Click]. 
En color azul destaco aquellas que pienso que corresponden a la función Curator; en amarillo las de Community Manager y en fondo verde las mixtas

Desde esta concepción, aquella figura difusa y etérea que hasta entonces había flotado como un fantasma por la mansión del e-Learning se concretó en el cuerpo de un mentor: alguien que asesora, evalúa, guía y rectifica nuestros errores invitándonos a mejorar nuestra actitud o comportamientos. Ya no es sólo un instructor que da órdenes, fija programaciones, corrige y revisa actividades. Ahora es un personaje que actúa como vehículo de trasmisión del conocimiento y catalizador del desarrollo de competencias y habilidades “dormidas” en el estudiante
Un personaje que lleva a cabo sus tareas en un entorno de aprendizaje e-learning cuyo eje es la Comunidad de Práctica
Una comunidad social y solidaria en la que el alumno se convierte en discípulo en el sentido clásico del término. Y el docente-tutor on-line aparece como una figura que al igual que hicieron Sócrates con Platón o Aristóteles con Aquiles y Alejandro Magno, potencia cualidades, habilidades y competencias inherentes a la persona y personalidad de sus discípulos. 

Una visión propia y característica del e-Learning 2.0 en el que las actividades formativas se diseñan teniendo como eje y motor la figura del tutor on-line y como piedra angular el alumno, sus inquietudes, sus expectativas y su trabajo cooperativo.

Una auténtica tarea “multitareas” la de este director de orquesta que tiene en el Plan de Acción Tutorial (PAT) uno de sus medios de control, desarrollo, seguimiento y mejora más sólidos y efectivos.

Dicho PAT:
  • deberá ser muy flexible tanto en el aspecto temporal como en el procedimental. 
  • Se actualizará con frecuencia -durante el desarrollo del curso si es necesario- y se re-adaptará con facilidad.
  • Tendrá siempre en cuenta los diversos estilos de aprendizaje de los estudiantes (activo, líder, sintético, lurker, expandido).
  • Estará redactado de manera dinámica y comprensible; tanto como claros y sencillos serán el diseño y la organización del curso. 
  • Y en él se preverán tantas contingencias como sea posible además de reflejarse las actividades que se llevarán a cabo antes, después y durante el curso.

El diseño de un plan con esas características es por tanto, una de las tareas más importantes de un buen tutor on-line. Bastantes dudas y confusiones de los estudiantes no se deben tanto a sus carencias o falta de interés y motivación como a una planificación incorrecta. Son consecuencia de no haber definido con precisión y claridad los fines y objetivos que pretenden conseguirse con el curso planteado. Es decir, derivan de un PAT incompleto o inapropiado.
Y cualquier “edificio” PAT se ajustará a esos dos adjetivos a menos que dinamice y aproveche al máximo la que, sin duda, es la piedra clave de su arco: la Guía Didáctica (G.D.).
Cuanto más clara y flexible sean la estructura y redacción de este documento, mayor será la eficacia del PAT asociado; y mejores serán las medidas adoptadas para la planificación, seguimiento, evaluación y corrección de la actividad formativa. Muchos conflictos, abandonos y fracasos iniciales en cursos on-line podrían evitarse con algo “tan sencillo” como colocar -en un lugar destacado y fácilmente identificable- un enlace a una Guía Didáctica.
Y no sólo de una general para todo el curso. Es conveniente redactar G.D. individuales para cada módulo o unidad que los estudiantes emplearán como brújulas temporales.

No obstante, aunque en el pórtico de nuestro PAT esté grabado “Sin compromiso del alumno no puede darse un aprendizaje efectivo” como el “Saepe te” en el oráculo de Delfos, ningún PAT podrá ser eficaz si no se ha desarrollado teniendo en cuenta el perfil académico y personal (inquietudes, referentes, intereses...) de los alumnos que van a participar en el curso.

Y hablando de participación, después de tomar parte en el diseño cooperativo de un PAT para la simulación propuesta, me gustaría referir algunas de mis impresiones en dos ámbitos de igual importancia: el personal y el académico-laboral:

A. Personal:

- Logré un mejor y más profundo conocimiento de los hábitos, intereses, cualidades y caracteres de mis compañeras de equipo. 
- Confirmé que ser empático y asertivo en nuestras comunicaciones es imprescindible. 
- Comprobé el enriquecimiento del resultado final mediante la agrupación de diferentes puntos de vista sobre un mismo problema.
- Aprecié que la comprensión, la flexibilidad y la generosidad son valores imprescindibles en la solución cooperativa de conflictos internos o situaciones inesperadas.
- Me quedó claro que para alcanzar metas en grupo hay que anteponer los intereses y necesidades del equipo a los personales.
- ¿Quién podría dudar de la importancia de la elocuencia para “vencer convenciendo”?
- Es evidente que la resolución de problemas en grupo favorece que entre los miembros del equipo surjan y se consoliden algunas dimensiones esenciales en una comunidad bien concebida: Sensación de pertenencia, Influencia mutua, Integración y satisfacción personal-grupal y Fuerte conexión emotiva.


B. Académico-Laboral:

- Diseño, aplicación y reforma de un cronograma de una actividad en equipo: Debate simultáneo de propuestas por video-conferencia. Argumentación y réplicas inmediatas combinadas con reflexiones en etapas de trabajo individual.
- Aprender a consensuar resultados de manera eficaz.
- Exploración de herramientas síncronas poco usadas antes (ooVoo y Skype) y profundización en las ya conocidas (chat Moodle, chat Google+, GoogleDocs).
- Percibir aplicaciones futuras de mis descubrimientos de fortalezas y debilidades de un PAT.
- Concebir el feedback o retroalimentación como un punto clave en el rendimiento del alumno que afecta a su percepción personal de su progreso en el curso.
- Mejor comprensión y facilidad de respuesta en la tarea Análisis de actividades de aprendizaje de la semana 2.

Junto con estas impresiones personales, dicha actividad grupal también nos permitió concluir que junto con la planificación detallada del PAT y el diseño coherente y dinámico de esas guías didácticas de orientación, un buen tutor on-line debería:
  • crear un Foro de presentaciones en el que los alumnos puedan romper el hielo, empezar a conocerse, y vencer -en un entorno informal- las inseguridades propias del primer acercamiento a una actividad nueva,
  • desarrollar un amplio abanico de habilidades de comunicación multidireccional, activa y motivadora para fomentar entre los alumnos la iniciativa, la autonomía y la autogestión del proceso de aprendizaje,
  • no puede dejar sin explotar el potencial de las redes sociales como herramientas para resolver problemas en los equipos de trabajo o en el alumnado global del curso,
  • tratará de ser positivo y resaltar lo favorable, evitando sentencias acusatorias o recriminaciones en sus mensajes de feedback. Es más útil un comentario de refuerzo ante un pobre resultado que una alabanza excesiva por un buen rendimiento,
  • concederá importancia a cualquier consulta, duda o aportación de un alumno. Sin valorar las preguntas según el nivel de cumplimiento o los resultados de quien las plantea. Tratará de dar la misma importancia a todos los estudiantes, evitando manifestar las inevitables preferencias personales,
  • aprovechará las herramientas que permiten nuevas modalidades de comunicación social,
  • reconocerá la importancia del trabajo comunitario para beneficiarse del conocimiento tácito y no sólo del conocimiento explícito u objetivo, según la clasificación de Nonaka,
  • comprenderá que la comunicación a todos los niveles (profesor-alumno, alumno-alumno, profesor-tecnología, alumno-tecnología y profesor-profesor) es la argamasa que une los “ladrillos” de un entorno virtual de aprendizaje. Y que el dominio del lenguaje y la retórica son piezas fundamentales en el proceso de enseñanza-aprendizaje. 
  • SABER CÓMO TRANSMITIR sus conocimientos y GESTIONAR las CUALIDADES INDIVIDUALES y las HABILIDADES SOCIALES de sus alumnos dando a estos fines mayor importancia que al propio SABER o el  SABER HACER.
Competencias y habilidades muy bien desarrolladas durante la segunda semana de trabajo en este módulo.

Módulo A2: Mentores on-line, e-Learning 2.0 y el Santo Grial


Los principios académicos británicos de la época victoriana se dedicaban más a formar el carácter y la moral del estudiante que a preocuparse por sus conocimientos. Era un sistema educativo que fomentaba -además de una excelente formación física- la confianza en uno mismo, la disciplina personal, la eficacia, la responsabilidad y el sentido del deber hacia los compañeros. 
Un sistema que buscaba la autonomía del estudiante y que situaba la eficiencia individual y, sobre todo colectiva, en lo alto de la escala.
Un sistema con objetivos bastante similares a los del modelo eLearning 2.0
Un sistema con un profundo sentido de la eficiencia que se concretó a principios del siglo XX en la filosofía utilitarista. Un utilitarismo en el que es bueno lo que es útil y es útil lo que es eficaz.


Un principio filosófico al que recurro como introducción útil (y nunca mejor escrito) para los temas que hemos trabajado durante las dos últimas semanas de nuestro -apasionante por lo descubierto, estimulante por lo intuido y gratificante por lo conseguido- Máster en eLearning:
  1. Los primeros siete días (30 Abril-6 Mayo) se han centrado en definir el perfil ideal del tutor on-line y en analizar -de manera individual y grupal- la génesis y el desarrollo de un Plan de Acción Tutorial tanto académico como socio-afectivo.
  2. El segundo septenio (7 a 13 Mayo) lo hemos dedicado a:

    • Debatir sobre eLearning 2.0: Ventajas e inconvenientes de las redes sociales (SRS) en el ámbito educativo, nuevos planteamientos pedagógicos y modelos formativos cooperativos (analizando conceptos como MOOC, MUVE, ELV, Flip Teaching, eduPunk, educación expandida).
    • Un debate asíncrono vía foro de trabajo, reforzado con una tarea individual para los más “robinsones” de nosotros y una simulación-juego de rol grupal para quienes aún necesitaban saciar sus ansias cooperativas.
    • Y un cierre de autoevaluación sincera y honesta sobre nuestro grado de implicación en las tareas del módulo y la evaluación de los materiales y planteamientos de las actividades.


Descrito el itinerario formativo, llega el momento de preguntarse ¿cómo resumir las experiencias de esta quincena tan fructífera y enriquecedora a nivel personal y formativo?
Y no encuentro mejor contestación que empezar a escribir las primeras palabras de mi respuesta  tal y como los caballeros templarios montaron en sus caballos antes de partir en busca del Santo Grial; o como los navegantes del Argos desplegaron las velas y asieron los remos para salir en pos del Vellocino de Oro.